Cuando dos trabajadoras de la sede mundial de Información sobre el Genocidio empiezan a recibir amenazas anónimas, sus sospechas se dirigen hacia el criminal de guerra serbio, Mirko Zigic. ¿Acaso una pista falsa? La tensión entre las trabajadoras del centro crece y la oficina se convierte en un campo de batalla en el que cada movimiento es objeto de análisis y sospecha. Este no es más que el punto de partida de un intenso juego de espejos en el que hasta el final no se sabrá quién está detrás de las amenazas y las muertes.
Valoración personal:
Excepcional.
Este libro de verdad que me intrigó en cada una de las páginas, las dudas me asaltaban con todos los personajes posibles.
La historia está demasiado bien elaborada.
Viví el libro con intensidad.


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