A los treinta y dos años, y no ajena a la tragedia, con una infancia marcada por la temprana muerte de su padre y los problemas mentales de su madre, Audrey está decidida a hacerse un hueco en una ciudad que a menudo rechaza a los débiles. Sin embargo, se siente atormentada por unas oscuras visiones y por una voz que le exige que construya una puerta. Una puerta que sería una auténtica locura abrir.
Valoración personal:
Simplemente no aguantaba más con este libro.
No se entiende la historia.
Y de terror nada, terror me daba cuando veía que todavía me quedaban páginas para acabarlo de una vez.


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